sábado, 9 de enero de 2010

Reseña de Noemí Ulla de mi libro en A Contracorriente

Vol. 7, No. 1, Fall 2009, 471-474
www.ncsu.edu/project/acontracorriente
Review/Reseña
Graciela Aletta de Sylvas, La aventura de escribir. La narrativa de
Angélica Gorodischer. Buenos Aires: Ed. Corregidor, 2009.
Angélica Gorodischer, fecunda voz de la narrativa
argentina
Noemí Ulla
Escritora
Lectora de Balzac, de Góngora, de Racine y de Borges, Angélica
Gorodischer es una de las fecundas narradoras de la literatura argentina
actual. Desde la resonancia que obtuvo Kalpa imperial (1984) sus libros
de cuentos y novelas se suceden perfeccionando el primer feminismo
testimonial de Mala noche y parir hembra (1983) para dar paso a una
pródiga imaginación. Sin dejar de convivir con actitudes críticas
fuertemente representativas, estas forjan, tras las huellas de Andersen y
de Italo Calvino, un discurso narrativo que fusiona lo fantástico con la
sátira y el humor, prescindiendo con gracia de referentes históricos,
geográficos, políticos y sociales que sin embargo están presentes en los
relatos como por arte de magia de la invención.
Angélica Gorodischer 472
Tanto Angélica Gorodischer como la autora de este libro han
manifestado igual rigor al considerar el cuento y la novela como textos a
los que se debe abordar desde una posición racional, por mucha fantasía
y magia que Angélica Gorodischer haya exhibido y exhiba en su
vastísima obra. “El concepto de arte como una operación de la
inteligencia y no como un don del espíritu fue formulado por primera
vez—escribió Borges—por Edgar Allan Poe en 1846 en ‘Filosofía de la
composición’”. La perspectiva de Graciela Aletta de Sylvas ha sido y es
objetiva, aunque al mismo tiempo sensible a las mínimas tonalidades de
la prosa de la autora que estudia.
El primer acierto de este ensayo, no complejo por su
comprensión, ya que fue escrito de manera clara y directa, es la
vastedad y la precisión que desarrolla al descubrir los aspectos
múltiples que abarcan la totalidad de la creación de Angélica
Gorodischer. Como en los estudios y las tesis mejor realizados, y ya
opino también en mi condición de jurado de diversas tesis de
Doctorado, tanto en nuestro país como en el exterior, Graciela Aletta de
Sylvas ha sabido rastrear, apoyándose en diferentes teorías, autorizadas
y reconocidas, la amplitud de las articulaciones de los textos de Angélica
Gorodischer, las coyunturas mayores y las más secretas, desde los
comienzos de Cuentos con soldados (1965) que mereció en 1965 el
premio del Club del Orden, hasta la actualidad. Analiza la presencia de
lo lúdico sin desestimar la actitud de reflexión que suele estar presente
en la narrativa de la autora aún en sus textos más fantásticos. En Salvo
el crepúsculo (1984) se preguntaba Julio Cortázar: “¿Por qué en
literatura se tiende a creer que la sinceridad sólo se da en la descarga
dramática o lírica, y que lo lúdico comporta casi siempre artificio o
disimulo? Macedonio, Alfred Jarry, Raymond Roussel, Erik Satie, John
Cage ¿escribieron o compusieron con menos sinceridad que Roberto
Arlt o que Beethoven?”. Precisamente esto es lo que me interesa
resaltar: la sinceridad en el despliegue de juegos narrativos y poéticos
que Angélica Gorodischer practica tanto en sus creaciones como en sus
reflexiones, sutilmente advertidas y certeramente valoradas por la
autora de este ensayo.
En el capítulo “Gorodischer y su obra en el campo literario
argentino”, se tiene en cuenta el contexto literario en el que se inscribe
el objeto de estudio. Es también por esto que me permitiré dirigirme a
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los lectores y a los estudiosos, para considerar la posibilidad de
destacar, conocer y abordar los lazos que unen a la provincia de Santa
Fe con el territorio nacional, examinando detenidamente en qué residen
nuestras semejanzas y nuestras diferencias. Y me gustaría insistir sobre
algo en lo que siempre pongo el mayor de los énfasis, dentro del ámbito
académico y de todos los ámbitos que tengo ocasión de frecuentar. Y es
la necesidad de persistir en la lectura y en los estudios críticos de
cuentos, novelas y poesía de la provincia de Santa Fe y de otras
provincias. Es imprescindible que echemos una mirada a los escritores
del “interior”, como tanto se lo llama al de las provincias en la Capital
Federal. Concibo la literatura como literatura y no debería haber
preferencias ni mayor difusión de los escritores de Buenos Aires que la
de los escritores del interior, considerando el interior entre comillas y
sin ninguna actitud sectaria. Creo que este es un motivo más para
celebrar la aparición del ensayo de Graciela Aletta de Sylvas: indaga la
obra de una escritora que aunque nacida en Buenos Aires, es por su
obra fundamentalmente rosarina, de acuerdo con los escenarios y
tipicidades que suele revelar su narrativa y sin embargo pertenece y de
amplio modo, a la literatura argentina. “La conciencia nacional, incierta
y oprimida, pasa necesariamente por la literatura”, observaron Gilles
Deleuze y Félix Guattari, al referirse a la correspondencia que
intercambiaban en 1921 Kafka y Max Brod.
Convengamos entonces en que este ensayo implicó para la
autora leer mediante el principio rizomático, principio atento a la
multiplicidad que propone Gilles Deleuze, para abordar, en este caso, la
dimensión temática de la narradora de quien investiga lo maravilloso, la
ciencia ficción, el erotismo, el feminismo y su diversa escritura. Según
Yuri Lotman, el estilo oral penetró en la escritura literaria del siglo XX,
sin desplazar por completo las estructuras escritas, ya que el texto
artístico no es de ninguna manera el discurso oral, el texto artístico es la
representación del discurso oral en el texto escrito (Estructura del texto
artístico), como lo forjan los mejores escritores de nuestra literatura.
Hace unos años presenté una ponencia en la universidad de Eichstätt
(Alemania), donde me ocupaba de los escritores argentinos actuales en
el paso de la dictadura a la democracia, e incluí Kalpa Imperial,
magnífico texto de Angélica Gorodischer. Señalé allí la fusión existente
entre su narrativa y su actitud crítica, la fantasía y el humor, valoración
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que incluí en mi libro La insurrección literaria: de lo coloquial en la
narrativa rioplatense (Buenos Aires, Torres Agüero Editor, 1996).
Graciela da una apreciación de Kalpa Imperial sumamente ajustada y
afirma que “presenta la saga del Imperio y sus gobernantes, pero
también la del oficio de contar. El contador cuenta historias y al mismo
tiempo devela los entretelones de su métier, el armazón sobre el cual
está tejida la novela.”
Quisiera no omitir la referencia al detenido análisis, a la
verdadera búsqueda e investigación que realiza Graciela Aletta de Sylvas
de los libros de nuestra autora, al tener en cuenta su postura crítica
contra los prejuicios sociales, raciales, los géneros literarios, sin perder
de vista la presencia de las metamorfosis, las ficciones de ambigüedad,
la pluralidad de códigos narrativos que enriquecen con variados matices
la retórica y la estética propias de la narradora. Y tal vez sería oportuno,
entre las conclusiones que se apuntan sobre la tarea realizada, citar aquí
un breve párrafo que deberíamos valorar como altamente significativo:
“Este riesgoso recorrido implica el placer de la creación, establecer
relaciones y nexos, leer los silencios del texto, lo que éste no ha dicho
explícitamente, lo que ha sugerido o negado a la tarea del lector”.

A Contracorriente. Una revista de historia social y literatura de América latina, Vol.7, Nº1, Fall 2009, 471-474. ( North carolina State University. Oregon

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